El verdadero valor de las alfombras orientales

El valor de las alfombras orientales crece con el paso del tiempo, como es también el caso de las obras de arte pictóricas y las colecciones numismáticas y filatélicas. Los grandes museos de arte del mundo atesoran piezas (o alfombras en este caso) de algunos valores inapreciables. Y además del valor estético que atesoran, las alfombras orientales constituyen una inversión de muy alto rendimiento.

Por ello es que el verdadero valor de una alfombra oriental tiene dos caras: Con ella ud. adorna su hogar y a la vez protege su patrimonio.

Desde el siglo XIX se ha generalizado la costumbre de reunir objetos de naturaleza similar para constituir colecciones. Monarcas, gobernantes, funcionarios y particulares de la época del Renacimiento, de la Edad Media e incluso de la Antigüedad prestaron especial atención a las artes, atesorando sus obras en palacios, residencias, museos y colecciones privadas.

Diversos fueron sus motivos: afición estética, acumular patrimonio, ganar fama y consideración, la necesidad de brindar a la gente la cultura, el buen gusto y el refinamiento que dichas obras significan. Tal es el caso de las alfombras de Oriente tejidas a mano, que desde el siglo pasado suscita tan extraordinario interés en Europa y América, lo que ha llevado a la publicación de numerosos estudios y sus coleccionistas privados, en incesante búsqueda, aumentan el número de sus piezas.

Hay diferentes tipos de colecciones en alfombras orientales: las que se limitan a obras de determinadas zonas de Asia Menor, Asia Central, Persia o el Cáucaso, las que reúnen las alfombras más antiguas de todas las procedencias, o las de un tipo de alfombra particular (ej: de plegaria, de seda, etc.).

En la Argentina, este milenario arte oriental que ha conquistado al mundo, cuenta con una extraordinaria colección. Estas obras están a disposición de coleccionistas, particulares, comerciantes y aficionados para que puedan enriquecer su patrimonio artístico y cultural con estos inestimables recuerdos del presente y del esplendoroso pasado oriental.

Es una inversión de muy alto rendimiento. Y tal es así que también cuenta con una historia viviente de pueblos y culturas, de antiguos y tradicionales países de Oriente que lo transporta en historias y épocas.